Aquí estos pequeños esbozos que nos hagan reflexionar y conocer aspectos de la historia, genealogia y carácter de la realidad murciana. A través de sus lugares emblematicos, sus costumbres, sus personajes, su fisonomia, su gastronomia, etc...

miércoles, 17 de marzo de 2010

LAS RAICES SON MÁS FUERTES QUE NADA, LA HISTORIA DE SOLEDAD

 



Mi bisabuela Fulgencia se quedó sola con 5 hijos: 2 hijas, una nacida en 1884 y otra en 1893 y 3 hijos, uno nacido en 1887, otro que todavía era un bebe y mi abuelo, que tenia entonces 10 años.


Todos tuvieron que trabajar en las haciendas o en los campos, teniendo que irse a vivir al Jimenado para poder estar más cerca de los padres de mi bisabuela, que vivían en Torre Pacheco. Las 2 chicas se casaron muy pronto, una de ellas en el año 1903, a los 19 años.


En 1906; después de trabajar tanto y tanto, y con una pobre alimentación, mi bisabuela falleció el día de navidad, a los 44 años de edad. Mi abuelo con solo 15 años tuvo que trabajar en todo lo que pudo encontrar: los campos, las minas de la Unión, las salinas, los molinos...., se alistó en el servicio militar a los 17 años, mintiendo sobre su edad. Decía que había comprado el numero de otro mozo. Sé que fue a Sevilla y después fue destinado al cuartel de Cartagena.


En 1916 encontró a la chica más bella del Jimenado y se enamorado de ella, y ella de él. Se llamaba Soledad Treviño Ros, hija de Antonio Treviño Fructuoso y de Maravilla Ros Pedreño. Se casaron en el Jimenado en el 1917. (me contó mi abuelo que el día de la boda, Soledad llevaba en el pelo unas graciosas flores de Jazmín).


Muy poco tiempo después del matrimonio supieron que estaban esperando un niño, y mi abuelo, para tener algo mas de dinero, se fue a trabajar a Alicante, después a Valencia y a Barcelona para cosechar y vendimiar.


En 1918, después de un mes de estar trabajando fuera regresa a su pueblo. El mismo día que regresó las campanas de la iglesia tocaban a difuntos, y antes de pasar por su casa se acercó para ver lo que pasaba. Al llegar vió que la iglesia estaba llena de gente por el funeral de 4 personas. Se trataba de su propia esposa, Soledad, su hijo y dos de las hermanas de su esposa, Dolores y Carmen, que habían fallecido entre los días 27 y 28 de octubre por culpa de esa terrible gripe que incorrectamente ha sido llamada gripe española.


Mi abuelo loco de dolor y presa de la desesperación cogió una manta que había tejido su esposa Soledad para él y unas pocas ropas, dejando todo lo demás excepto un poco de tierra del Jimenado que se llevaba en un pañuelo. Cogió también varias fotografías y se marchó sin rumbo fijo, llegando hasta la frontera con Francia, posiblemente con la idea de irse a la guerra y morir en ella.


La guerra terminó y él siguió vivo. ¡ Si que pasó entonces días muy duros, trabajando en la reconstrucción después de la guerra pues hubo mucho que hacer en toda Francia!


Cinco años después encontró en Francia a otra mujer, también española de León y se casaron; era mi abuela paterna la madre de mi padre.


En el año 1937 mis abuelos optaron por la nacionalidad francesa, sin embargo, siempre, siempre, mi abuelo hablaba de su primera esposa, y lloraba algunas veces, eso naturalmente cuando mi abuela no estaba en casa.


Tenia una foto de los dos hermanos de Soledad, y en 1960 regresó a su pueblo por primera y única vez antes de su fallecimiento.

Después yo misma he buscado a estas personas, con los que mi abuelo tenia mucha amistad sin saber nada de ellos, y a sus dos hermanas que he podido encontrar después de mas de 40 años sin tener noticias suyas (ahora tengo la suerte conocer a mis primos).


Yo me sentía muy cercana a mi abuelo, siempre estaba con él, y siempre le preguntaba cosas sobre España, sobre su vida de antes, sus historias, palabras, recuerdos, quería saberlo todo y así de esta forma fui aprendiendo a hablar el castellano.


Cuando falleció puse en su sepultura la tierra que mi abuelo había traído en ese pañuelo desde su pueblo del alma y le prometí buscar a los Triviños y que la sepultura de Soledad siempre contaría con flores cuando yo volviera allí.


El pasado mes de abril estuve en Murcia para investigar, y en la fiesta de los molinos del Jimenado aproveché que había mucha gente en la plaza para hablar con las personas mayores del pueblo. Mostré una fotografía antigua que pertenecía a mi abuelo, y he encontrado a alguien que conocía a alguien que me podría decir algo sobre la familia Triviño. Me di cuenta que tenían descendientes y me consiguieron un numero de teléfono.


Dos días después, me fui al archivo de Torre Pacheco y allí dió la casualidad que conocí a una señora que había publicado un libro sobre un pueblo cercano. Sin conocerme, de forma muy espontánea, me regalo un ejemplar de su libro y intercambiamos nuestras respectivas direcciones.


De regreso a Francia, lo he leído y cual no fue mi sorpresa al ver que había una fotografía de un señor muy parecido a uno de los que aparecían en una de las fotografías de mi abuelo.


Por lo que escribí a la señora para preguntarle si sabia quien era el hombre de la foto. A las dos semanas me contestó de que era un primo suyo.


En Navidad la envié una carta de felicitación con una copia de mi foto y hace poco me contestó que el primer señor de la foto era un hijo de su abuelo es decir su tío, y que el segundo era uno de los hermanos de Soledad y primo suyo también; el tercero era un amigo de ambos. ¿ Increíble, no?


Los descendientes de la familia también me contestaron y seguimos en contacto. La abuela de uno de ellos recuerda muy bien esa triste historia del fallecimiento de las tres hermanas y la salida para Francia de mi abuelo.


Lo más curioso es que uno de los hermanos de Soledad marchó también a Francia para buscar a mi abuelo, sin encontrarlo. En esa época no había teléfono como ahora y tampoco mi pobre abuelo sabia leer y ni escribir. Uno de los descendientes de una hermana de Soledad vive en Lyon (Francia), cosa que nosotros desconocíamos.


Parece ser que la señora mayor que vive en España tiene una foto de Soledad con sus hermanas. ¿Quizás con mi abuelo? ¡ Por qué no !


En recuerdo y memoria de mi abuelo que sin esta triste vida nunca hubiera dejado su país tan amado, hace dos años he solicitado la doble nacionalidad, que ahora estoy a punto de recibir.





Isabelle López
(Francia)

 
 


Iglesia Ntra. Sra. de la Consolación
               El Jimenado
   Mi abuelo era hijo de labradores del campo de Cartagena, había nacido en 1891 y vivía en Fuente Álamo. Su padre que había contraído las fiebres, al parecer una forma de malaria originaria de esa zona húmeda, cayó enfermo en el campo mientras trabajaba y logró montar en un caballo y llegar a su casa, pero cuando llegó ya había fallecido.

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